
Versión libre de un cuento zen sacado de zen for begginners:
"En cierta ocasión, un buscador que se había pasado años buscando la verdad, se llegó al maestro de una comunidad zen de un barrio del harlem neoyorquino.
-Busco la iluminación, he recorrido el mundo, buscado en múltiples vías, visitado a muchos maestros, pero no he conseguido nada. Mi último maestro me dijo que le visitara. Dicen que todos los que se han llegado a usted, han terminado por iluminarse. ¿Qué puedo hacer?
El maestro, sin mediar palabra, le condujo hasta un edificio abandonado, que la gente del barrio usaba como vertedero.
Señalando hacia el montón de basura más grande, le dijo que se sentara encima, y que no se moviese hasta que encontrara la iluminación.
Pasaron los días, las semanas, los meses, y el tipo, todo un asceta acostumbrado a las más severas disciplinas, aguantaba firme. Como no podía moverse comía de los propios restos de basura, y hacia allí sus necesidades. Las ratas, las cucarachas y todo tipo de bichos se le subían encima, y los gusanos le empezaban ya a roer la piel y las llagas y las escaras del culo y de las rodillas.
Pero el tipo aguantaba firme, sin moverse, y así pasaron mas días, semanas, meses...hasta que sintió que iba a morir.
-Quizás, un poco antes de la muerte, me ilumine....
Y estaba ya llegando al límite de sus fuerzas, cuando dos personas que no eran del barrio pasaron por ahí (la gente del barrio le tenían por loco, y ya ni le molestaban).
-¿Hey, quien es ese tipo de alli?,
-Es solo un hombre sentado sobre un montón de mierda.
En ese momento, se iluminó..."
Foto: la cara que se me quedó a llegar a la catedral de S, despues del camino, hace casi 2 años.
Un anticipo de la "ilumiación".
La katabasis que antecede siempre a la anabasis.
Buen camino a todos.
