El Tao y el Vacío Creador

"Hay algo sin foma y perfecto
que existía antes de que el universo naciera
Es sereno. Vacío.
Solitario. Inmutable.
Infinito. Eternamente presente.
Es la madre del Universo.
A falta de un nombre mejor...
lo llamo Tao.

Fluye a través de todo,
dentro y fuera de todo,
y al origen de todo retorna.

El Tao es grande
El universo es grande.
La tierra es grande,
El hombre es grande.

El hombre sigue a la tierra.
La tierra sigue al universo.
El universo sigue al Tao.
El Tao se sigue a sí mismo."

Tao-Te-King, cap 25.
Mostrando entradas con la etiqueta Vaciar el propio altar.. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Vaciar el propio altar.. Mostrar todas las entradas

viernes, 12 de febrero de 2010

Vaciar el propio altar.


Soy consciente de que hay seres, almas infernales, almas que sufren, que esperan que siga hablando de la muerte, de la vida, del camino, de la iluminación, que siga explorando las moradas de esta mente interminable, con la esperanza de encontrar una luz en el camino, una senda que le lleve mas allá de la prisión, del dolor y del suplicio.
Soy consciente de que hay seres, almas angelicales, almas que gozan, que esperan que me calle, que me ocupe de mis cosas, y que encuentre mi propio e irreductible paraíso, y que comparta con ellos los gozos de cielo, de la belleza, de la simpleza, de la contemplación de dios que tienen los de corazón simple y puro.
Soy consciente de que hay seres, almas tan angelicales como infernales, que lo mismo les da que hable o que calle.
Y soy consciente de que hay seres, almas libres, que esperan, sin esperar, todas estas cosas.
A todos los entiendo porque con todos me identifico, a todos los comprendo porque en lo que soy un buddha carezco de puntos de vista. Todo es tal cual.
Pero no voy a escribir este post ni por unos ni por otros, sino por mi, porque en lo que no soy un buda o creo que no soy un buda, esto es lo que me toca.
Y si siendo fiel a mi mismo, como dice una amiga, soy una luz en el camino, pues bendito sea el señor de los ejércitos, porque es eterna su misericordia...
La continuación de la muerte, de la vivencia de la propia muerte lleva ineludiblemente a este punto, la realización definitiva de que morir no es posible.
Si morimos, o deseamos morir, es únicamente por nosotros mismos.
El dios verdadero es un dios vivo, y no conoce la muerte. El dios vivo no exige el sacrificio de ninguna de sus criaturas. No morimos al dios vivo, si morimos, o queremos morir es porque hay un arquetipo que nos lo exige.
Si nos sacrificamos a este arquetipo, sea el que sea, en el que creemos honrar o servir al dios vivo, no morimos realmente a este arquetipo. Poco importa que dios sea el que nos lo exige: Innana, Yahve, la Gran diosa, o el Gran Dios, Ceres, Mitra, Ahura Mazda, Set, u Odín, Zeus, Saturno, Brahma, o Shiva, Devi, o Kali...todos los sacrificios son falsas muertes que no conducen a ningún sitio mas que a una eterna esclavitud.
Morir por la patria, por dios, por un ideal, por una religión, por tus hijos, por testarudez, por tristeza, por tu madre, por tu padre, por los pecadores, por el dinero, por soledad, por embriaguez, por orgullo, por la fama, por el reconocimiento, por lo que sea, son todas muertes arquetipicales, sacrificios que la vida no pide.
La mente si los pide, y de eso se alimenta.
Por eso, el paso siguiente a morir, si tenemos la gracia de morir conscientemente es darse cuenta de todos esos falsos dioses que hemos servido toda la vida son solo eso, aspectos arquetipicales de lo divino que están perfectamente vacíos. Vacíos como el becerro de oro, y vacíos, como lo están también, lo siento por los creyentes, todas las escrituras, y las tablas de la ley.
Piedra y polvo.
Es importante darse cuenta de esto, porque la mayor parte de la humanidad vive y muere prisionera de estos arquetipos, de creencias, ideas, juicios, memorias, conscientes e inconscientes, de deseos de piedra y cartón, de esperanzas vacías, de sueños inconclusos.
Por nada de esto merece la pena morir. De hecho, no merece la pena morir por nada, porque nada en la vida te pide morir salvo tu propia mente.
La mente quiere morirse para librarse de si misma, un pensamiento quiere huir de otro pensamiento, o matar a otro pensamiento, una creencia quiere redimirse con otra creencia, un concepto quiere vencer a los demás.. y asi indefinidamente.
Morir verdaderamente a la ilusión significa morir a las ideas, morir a las creencias de que la muerte existe y es solicitada por dios.
Dios es un dios de vivos no de muertos, dice Jesús.
Dios es el camino, la verdad y la vida.
Y ante esta vida me toca hoy, como me tocó ponerlo en su dia, empezar a vaciar mi propio altar. Empezar a vaciar el altar en el que he adorado a todos los dioses que he conocido, en el que me he sacrificado y resucitado mil veces para volveme a sacrificar a todos esos ídolos.
Pero ojo, vaciarlos con profundo respeto y veneración de lo que me han venido a enseñar. La diosa madre, el dios de los profetas, todos los dioses y diosas paganos, todos los dioses celosos, y también todos los dioses que se autoproclaman únicos. Cada uno tiene su lección.
Vaciar el altar interno no significa mandar estos dioses a paseo, porque no se puede, vaciar el altar interno significa devorarlos, lentamente y conciezudamente, hasta integrarlos dentro de uno mismo.
Ignoro el tiempo que me llevara vaciar este altar, si tendré que hacerlo solo o contare con ayuda, pero de lo que tengo la certeza es de que quiero que mi altar interno este vacío para que mi único altar sea el propio mundo, y las cosas que allí sucedan. Quiero mi corazón y mi mente vacíos y disponible para adorar y reconocer a dios en todas su formas, pero sin idolatrías.
Vaciar mi mente y mi corazón para que las cosas pasen por mi libremente, sin resistencia, como las nubes pasan por un claro y radiante cielo azul.
Se que la vida me ayudara en esta tarea, porque la vida es lo que es, y lo que es es inevitable.
Vaciar mi propio altar es abandonar gradualmente todo apego a cualquier imagen de mi o del mundo, para que la vida sea lo que es, sin proyecciones y miedos que distorsionen lo que es. Unir mi oscurecimiento con mi iluminación, unir mi voluntad de ser libre con la ausencia de cualquier punto de vista.
Empiezo a vaciar mi altar siendo consciente de que todos los momentos que he vivido han sido sagrados y necesarios, incluso los sacrificios. Siendo consciente de que en este momento se encuentran todos y cada uno de esos momentos en los que puse todos y cada uno de los dioses que ahora quito, y los adoré., y mori por todos y cada uno de ellos.
Siendo consciente de que todos los caminos son el mismo camino, y de que todas los seres de todas las direcciones son buda, independientemente de si ponen o vacían sus propios altares, si adoran o no adoran ídolos, de si
se arrodillan, rezan, se postran, luchan, sobreviven, buscan, peregrinan, sirven, estudian, contemplan, actúan o viven su vida, para encontrar y servir en su corazón al dios vivo.
Ante todos estos seres, de todas las direcciones, vivan en el infierno, en el cielo, en el purgatorio o en el limbo, sufran o gocen, lloren o rian, estén en paz o en tormento, nazcan, crezcan, se reproduzcan, o mueran, renazcan o se liberen, vivan en la tierra, o en cualquiera de las infinitas moradas de dios, hoy, en este preciso instante yo me postro con plena humildad y aceptación de que son completa y absolutamente divinos.
Ante ti, seas quien seas, sea lo que sea que crees ser, o seas realmente, estés donde estés, me postro.
Y ante mi, sea lo que sea de mi, de mi altar, de mi mente, de mi corazón, de mi vida, también me postro.
Me postro ante todos esos seres que formamos la palma de buda, y al mismo tiempo, contenemos en nuestra palma a todos los budas.
Me postro ante el nirvana tanto como ante el samsara, ante el sufrimiento tanto como ante la liberación.
Porque no existe ni sufrimiento, ni causa de sufrimiento, ni cese del sufrimiento, es que existe el sufrimiento, la causa de sufrimiento, y le cese del sufrimiento.
Porque existe el sufrimiento, la causa de sufrimiento, y el cese del sufrimiento, es que no existe el ni el sufrimiento, ni la causa de sufrimiento, ni el cese del sufrimiento.
La Vía no tiene derecha ni izquierda, ni arriba ni abajo.
Todo, absolutamente cualquier cosa es el centro de la Via.
Quien comprenda estas palabras, en este mismo instante, ya está liberado.
Quien no las comprenda, por la misma razón, ya esta liberado.
Aunque siga buscando la verdad por los siglos de los siglos
No existe mas verdad que esta.
Lo que es y se manifiesta, instante por instante.
Aceptalo, instante por instante, y seras completamente y eternamente libre.
Y tu libertad no tendrá huecos, ni trincheras, ni atalayas, ni baluartes.
Tu libertad no sera tuya, y por eso seras libre.
Comprendas esto, o no lo comprendas.
No importa, porque lo que eres, es indestructible.
Que dios te/os bendiga.
Namasté.